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martes, 19 de julio de 2016

CARTA DE LA SEMANA: John y Benny

Ayer fue un día raro


John Pointer es músico de Austin, Texas, y era el compañero de Benny, un boxer blanco nacido el 29 de enero de 2007.




Con el pasar de los años y las aventuras juntos, Benny se hizo mayor. Padecía de una de una cardiomiopatía y de cáncer. El 28 de enero de 2016, cuando sus riñones finalmente le fallaron, John tuvo que darle la ayuda definitiva, para librarlo de su dolor. John con el corazón roto, escribió una carta desde el punto de vista de su perro. Carta que publicó en su Facebook y se viralizó. Cuando despertó a la mañana siguiente, se encontró con había sido compartido más de 10.000 veces y había recibido 1.500 comentarios. Su post fue traducido a 11 idiomas y lo compartieron personajes públicos como Ashton Kutcher y otros.

En una entrevista a Dogster Magazine John confesó que "lo más difícil de escribir desde el punto de vista de Benny fue asegurarme que las frases tuvieran sentido. Lloraba tan descontroladamente que apenas podía pensar. Pero en cierto modo, eso me ayudó. Los perros no son seres complejos. (...) Pero voy a ser sincero, en ese momento era más que nada un dolor aplastante del alma. Es por eso que tenía que sacarlo y por eso lo escribí."

Esta es la carta de John: 

"Ayer fue un día raro. No podía salir de la cama. El tío con el que vivo me aupó. Intenté poner bien las piernas pero no querían cooperar. Él me dijo, "No te preocupes, yo te ayudo compañero", mientras me llevaba abajo y fuera de casa. Todo un detalle. Necesitaba desesperadamente hacer pis, y lo hice justo donde me soltó. Normalmente no lo haría ahí pero ambos decidimos que era el momento de romper la regla. Eché a andar a través del parking hacia el sitio donde todos los perros como yo van a hacer caca. Sentí mis patas arrastrarse por el suelo. "Que extraño", pensé. Entonces, de pronto, no podía esperar y tuve que hacerlo ahí, en medio del parking. Normalmente nunca lo haría así, va contra las normas. 'Mi persona' limpió todo el estropicio. Se le da bien. Me dio vergüenza, le miré y él me dijo "¿Quieres seguir andando, compañero?" Sí que quería pero me resultaba sorprendentemente difícil. Para cuando llegamos al final del parking me daba vueltas la cabeza. Traté de subir la pequeña colina y casi me caigo. No entendía lo que pasaba.
Él se agachó de nuevo y me acarició. Eso me hacía sentir bien. Me cogió en sus brazos y me llevó a casa. Seguía confundido, algo mareado, pero me alegré de no tener que andar todo el camino de vuelta. De pronto me parecía una distancia imposible. 
Qué bien me sentó tumbarme en mi cama. 'Mi persona' me acarició diciendo, "Yo me encargo de todo, colega. Yo me encargo.". Me encanta lo bien que eso me hace sentir. Sé que es verdad. Él hace que todo vaya mejor.Me tocó las patas, me levantó el labio. Dijo, "Eh, amigo, ¿tienes frío? Lo cierto es que sí. Mi cara estaba fría, mis patas estaban frías. Envió SMS a unas cuantas personas y volvió a acariciarme.A los pocos minutos llegó otra persona. Uno de mis favoritos y se llama Jay. Me acarició y le dijo a 'mi persona': "¿Quieres coger una manta?" Me echaron la manta por encima y, guau, qué bueno. Me fui relajando y los dos me acariciaban pero también estaban tratando de contener las lágrimas. 
No quiero que lloren nunca, me rompe el corazón. Es mi trabajo hacer que se sientan mejor pero estaba un poco cansado, y tenía frío. Me iba durmiendo a ratos y ellos seguían ahí, asegurándose de que me encontraba bien mientras charlaban el uno con el otro.
A lo largo de todo el día mi persona hizo algunas llamadas de teléfono y pasó mucho tiempo conmigo. Le oí decir: "A las 9 de la mañana, vale, sí... ya le diré si hay algún cambio. Gracias Doctor MacDonald." Llamó a alguien otro y dijo: "Lo siento, tengo que cancelar lo de esta noche." Entonces, mientras me dormía de nuevo, creo que le escuché llorar otra vez.Por la noche, vino de visita otras de mis personas favoritas. Todos muy cariñosos. Les lamí las lágrimas cuando acercaban su cara a la mía. Me susurraban cosas dulces al oído y me decían que era un buen chico.Más tarde me encontré lo suficientemente bien como para levantarme y acercarme a la puerta a ver quién venía. Fue mucho más agotador de lo que recordaba pero me encantó verles a todos. Escuche a mi persona decir algo como "Es la primera vez que se levanta solo hoy". A todos les gustó verme fuera de la cama. A mí también pero... guau, una vez que se pasó la diversión, me resultaba agotador moverme.Cuando se fue la última visita, mi persona me llevó fuera para que hiciera "mis cosas". Volvimos dentro y cuando llegamos a las escaleras me parecieron el doble de altas y diez veces más largas que nunca. Miré a mi persona y él me miró. Dijo: "No te preocupes, yo me encargo, amigo," y me llevó en sus brazos.Y entonces, ¡aún mejor! En vez de dormir en mi cama, me llamó para que fuera a dormir en su cama. Dejadme repetirlo, ¡dormí en la cama con 'mi persona'! Normalmente cada cual duerme en la suya pero anoche nos acurrucamos juntos y me gustó mucho poder estar tan cerca de él. Pensé, "Este es mi lugar. Nunca me iré de su lado." Pero no me sentía muy bien físicamente, a veces me costaba respirar.
Me parece que todo comenzó hace unos meses. Estábamos jugando a que yo recogía la pelota y de pronto me caí desmayado. No sé lo que pasó, creo que dejé de respirar. Escuchaba a mi persona llamándome pero no podía mover un músculo. Me levantó la cabeza y me miró a los ojos. Le podía ver pero no podía darle un lametazo. Me decía, "Benny, ¿estás ahí?" Y yo no podía responder. Me miró y me dijo: "No te preocupes, amigo, yo me encargo, yo me ocupo de todo." 
Empecé a verlo todo negro pero entonces mis pulmones tomaron una gran bocanada de aire y recuperé la vista.Fuimos a ver a varios médicos y desde entonces he escuchado muchas palabras como "cardiomiopatía", "cáncer", "fallo renal". Lo único que sé es que a veces estoy bien y a veces... ya sabes... pues no me siento bien. 'Mi persona' me da medicinas. Esta mañana escuché a 'mi persona' levantarse y darse una ducha. Volvió a la habitación y olía realmente bien. Me ayudó a levantarme, pero esta vez podía hacerlo yo solo. Llegamos a las escaleras y... guau... parecían tan largas y empinadas. Me dijo "estoy aquí, colega" y me llevó en brazos. Hice mis cosas y volvimos a entrar. Abrió una lata, una lata de comida húmeda. Tío... ¡adoro esa cosa!Jay volvió a aparecer. ¡Qué sorpresa tan agradable! Él y mi persona parecían preocupados pero todos me acariciaban. Era un poco como una obra de teatro, todos los actores estaban tristes pero hacían ver que estaban contentos. Poco después llegó otra persona. Llevaba pantalones de médico y me apoyé en ella.Les escuché hablar. Me miraban las encías y me tocaban las patas. Le escuché a la señora con pantalones de médico decir: "La decisión es tuya pero sí, sin duda está en ese momento. No quiero presionarte pero viendo la falta de color estoy hasta impresionada de que pueda levantarse. Además de las patas y la boca mira esto... señaló a mi cara... "esto debería de estar de color rosa y está casi blanco, incluso algo amarillo."Estábamos fuera. 'Mi persona' y Jay entraron para hablar de algo. Cuando volvieron a salir, escuché a mi persona decir: "Estoy de acuerdo. No quiero esperar hasta que resulte que está sufriendo demasiado". Así que entramos. La verdad, me encontraba bastante mal pese a que estaba en pie y andando. Tenía la impresión de que toda mi cabeza estaba fría, mis patas delanteras estaban heladas y las traseras no funcionaban bien.
La señora con pantalones de médico dijo: "le pongo esto en el músculo. Es un sedante. Luego volveré y así podrás quererle hasta que se duerma". 'Mi persona' me dio un beso en la cara y me miró a los ojos. Él estaba intentando no llorar. La señora con pantalones de médico me puso una inyección de algo en la pata. Yo sólo miraba a 'mi persona'. Es tan absolutamente fantástico. Siempre estaré a su vera. Él y Jay me acariciaron y me dijeron las cosas más bonitas: lo buen perro que soy, el buen trabajo que he hecho y lo agradecidos que están de tenerme en su vida. Al poco mi cabeza empezó a estar un poco ida. ¡CONCÉNTRATE! Miré a 'mi persona'. Cuánto le quiero. Me adormilé un poco. ¡CONCÉNTRATE! Puedo ver a 'mi persona', le quiero tantísimo. Siempre estaré a su lado. Él lo sabe. ¿Tengo sueño? ¡CONCÉNTRATE! Siempre le miraré con todo mi corazón...La señora con pantalones de médico dijo: "Tiene verdaderas ganas de quedarse contigo. Está intentándolo con todas sus fuerzas. Es impresionante." Mi persona aguantó los sollozos y dijo, "Lo sé. Este chico se desvive por mí. Es el ser más leal que jamás haya conocido..." Juntamos nuestras cabezas y cerramos los ojos. Me sentía bien.No puedo describirlo. Nos miramos de nuevo. Sentía que tenía que vivir el momento pero echarme era, quizá, mejor. Mi persona me ayudó a tumbarme. Tío, eso hizo que me sintiera biennnnnn. Sentí como él y Jay me acariciaban y les escuchaba hablarme. Me quieren tanto. ¿A que tengo suerte? Entonces sentí miles de manos acariciándome. Todos los que alguna vez he conocido y me han querido estaban ahí, acariciándome, rascándome las orejas, en ese punto bajo el collar que hace que se me mueva la pierna. Todos deberían probar esto, ¡es una pasada!
Entonces la señora con pantalones de médico tocó mi pata. ¿Os había contado ya que 'mi persona' tuvo que hacer que me arreglaran mis dos rodillas? Son de titanio y me han venido genial pero, ya sabéis... últimamente no me sentía bien.Con todos acariciándome la señora con pantalones de médico me puso otra inyección y esta vez según entraba el líquido, ¡mis patas se curaron! ¡Mis rodillas estaban perfectas! Y mientras lo sentí circular por mi cuerpo, ¡mi cáncer desapareció! ¡Y entonces mis riñones empezaron a ir mejor! Al final, ¡hasta mi corazón se puso bien y estaba sano! Sentí como como si hubiera saltado fuera de mi enfermedad. ¡Una pasada! Vi a mi persona y a Jay, a la señora que vive en nuestra casa, Shelly. Todos estaban acurrucados en torno a algo. Me acerqué a mirar. Se parecía a... No sé. Un poco a mí pero tal y como yo estaba cuando estaba enfermo y agotado. La cara no se veía bien pero parecía que ese tío lo había estado pasando fatal.Sentía que mi persona estaba a la vez aliviado y muy, muy triste. Le quiero un montón. Miré a la forma que se parecía a mí y le miré a él. Creo que estaba triste por esa forma. Salté por la habitación, haciendo el payaso, pero parece que querían estar tristes y no hacían más que mirar a esa cosa a la que acariciaban y besaban.'Mi persona' estaba triste. Me apoyé contra él, como he hecho millones de veces antes pero no era igual. Sentía que su cuerpo era una nube y que yo lo atravesaba. Así que anduve hasta estar a su lado, como un buen chico, y mi corazón le susurró al suyo: "No te preocupes, amigo. Yo me encargo de todo. Nunca me iré de su vera. Él lo sabe".







lunes, 23 de mayo de 2016

CARTA DE LA SEMANA: Javier y Caos

De cómo tu perro cambió mi (nuestra) vida


Esta es la historia de Javier Ruiz y su perro Caos. La publicó en su blog en enero de 2015 (os dejo el enlace al final del post), pero nosotros la leímos hace poco y como así lo pide Javier en su carta, la compartimos aquí para darle difusión, para que se conozca su historia, para que el espíritu de Caos siga vivo, para denunciar el maltrato animal y el abandono. 


¡Hola! Esto es una carta extraña, pues no sé a quién le escribo. Solo espero que algún día, por suerte o por tenacidad, llegue a la persona que abandonó a Caos: nuestro perro, que antes no fue nuestro, sino de alguien que no lo merecía.
Llegó a finales de junio del 2012, y se fue la víspera del día de Reyes del 2015, de madrugada. Sí, has leído bien: la noche de Reyes del año 2015. Vivió dos años y siete meses más de lo que supongo creías, y yo hubiese empezado a escribir esta carta en el mismo momento en que nos despedimos de él si hubiera podido reunir el valor para sentarme en la mesa de trabajo junto a la que él descansaba varias horas al día.

Caos en terraza (junio, 2012)
Caos descansando en una terraza (junio de 2012).
Si todavía no sabes si fue tu perro, te diré que lo recogimos en la carretera antigua que conecta Corbera de Llobregat con San Andrés de la Barca (la Ctra. de Sant Andreu), a la altura de aquella finca que está tocando con una de las curvas cercanas al Eroski, donde solía haber una luz exterior siempre encendida por la noche. Y si por fin estás leyendo esto, aprovecho para asegurarte que no te guardo rencor —ni tan siquiera él lo hacía, creo—, solo quiero (queremos) hablar contigo un minuto. Quiero que me escuches, a mí, que tengo la capacidad de llamar tu atención, a diferencia de aquel que fue tu perro una vez, pero no más.
Lo sé. Sé desde el principio que vas a sacar el tema. Era un perro viejo. Lo vimos tras el frenazo en el camino que te comentaba en el párrafo anterior. No obstante, ni yo ni mi pareja pudimos subir al coche sin él; aquel jueves solo queríamos sacarlo de la carretera y darle un sitio donde pasar la noche, aunque a mí me rehuía. Rehuía a todos los hombres, y lo siguió haciendo durante semanas.
También te diré que al día siguiente no fui a trabajar, sino a dos o tres veterinarios, y no te voy a engañar. El primero nos dijo que lo mejor era sacrificarlo. El segundo, no. Pero ten por seguro que hubiésemos seguido buscando hasta encontrar a aquel que quería luchar por darle una vida mejor.
Ese mismo día se le diagnosticó la hernia de disco que tenía en la espalda y una artrosis de tipo dos muy avanzada. Como sabes, eso hacía que caminase como las muñecas de Famosa, o como un muñeco de Playmobil, pues presionaba la médula constantemente; si te preocupaste alguna vez, mínimamente, seguro que lo recuerdas. Debes saber que le ayudamos a fortalecer las articulaciones con ejercicios, paseos, medicación (Previcox y Gabapentina) y visitas a la playa, buscando esa calidad de vida que creemos nunca había tenido. La herida de la trufa, aquella que nunca se cerraba, nos dijeron que no era leishmaniosis; y la oreja caída intuimos que fue de una infección que se extendió hasta romper el cartílago.Caos en Caimari (Mallorca, Islas Baleares).Era un perro viejo, pero también era un perro bueno, ¿lo sabes? Le gustaban mucho los niños pequeños, pero no comprendemos por qué; y los quesitos. Y sobre todo era fuerte. Tras toda una vida de descuidos, se recuperó. Le cuidamos, y casi corría… Casi. Como te imaginarás, nunca volvió a correr, si es que dejaste que lo hiciera vez alguna. Pero paseaba con nosotros, y no hacía falta que se apresurase, ni suelto ni atado, pues no nos alejábamos nunca demasiado de él.
Al cabo de unos meses nos daba besos, y nos perseguía por la casa, y formaba parte de nuestra familia; y sé que le cuidamos el cuerpo, como se pudo, pero sobre todo le sanamos el alma. De eso sí estoy seguro.
Era alegre, fuerte, cabezón, sociable, cariñoso y muy bueno. Era todo eso, y más. Demostró valentía, fuerza, energía, ganas de vivir y mucho amor por todos nosotros, cuando por fin se le permitió. Al principio, tenía pesadillas cada noche, cada vez que cerraba los ojos, y se escapaba cuando por un casual veía que me quitaba el cinturón, o me acercaba a él con una escoba entre las manos, o escuchaba un ruido fuerte. Pero demostró que quería vivir; que quería vivir mucho más. Y viajó con nosotros por toda Cataluña y Mallorca; a su ritmo, claro.Caos en la playa (Cala Blava, Mallorca) en julio de 2012.
Ahora te pregunto a ti, a quien dejaste abandonado a Caos: ¿por qué lo hiciste?, ¿qué vida tenía mi perro? Y gracias. Gracias por dejar que nos permitiese cuidarlo y nos devolviese mucho más de aquello que alguna vez llegamos a darle. Quiero que sepas que era tan fuerte, que cuando tuvo que marcharse, hubiera querido seguir peleando por estar con nosotros; al final, se dejó ir. Y nosotros dos lloramos junto a él, durante horas. Si alguna vez lees esto, dime: ¿quién crees que llorará por ti? ¿Quién llorará por aquel que dejó solo, herido y en la oscuridad a un alma mucho más noble que la suya propia?
Si quieres puedes llamarme, escribirme, hablarme sobre la otra vida de mi perro, y recordar que todo aquello que tú no hiciste por él, lo hicimos nosotros. Y volveríamos a hacerlo, toda la vida, todas las vidas; porque no era a él a quien salvábamos, nos salvábamos a nosotros. Y si tú, o alguien de los tuyos lee esto, me gustaría que al menos lo supiese, que pensase en ello por un instante.

Caos y Teo en la casa de Barcelona (abril de 2014).
Caos y Teo en la casa de Barcelona (abril de 2014).
¿Podrías decirnos cómo se llamaba antes?, ¿por qué no hubo sitio para él?, ¿por qué le abandonasteis? No te hablo desde el rencor; simplemente no lo entiendo. Y él tampoco lo hacía. Ahora está muerto, y puedes creer que poco importa (tienes razón); porque no importa cómo murió (lo hizo muy bien), solo cómo vivió; eso sí, su otra vida; su segunda vida.
Y a vosotros, a todos aquellos que estéis leyendo esto —seáis pocos o seáis muchos, pero no seáis él o ella—, dejadme ser un poco egoísta. Ya sé que no tengo derecho, pues todos los días mueren cientos de miles de animales y personas a lo largo y ancho del mundo; pero dejadme pedir dos cosas, por mí y por Caos, ya que estos Reyes no han sido especialmente buenos con nosotros.Uno, compartid esto, por favor. Haced que se mueva como testigo vivo de mi (nuestro) perro y que tenga la oportunidad de llegar al verdadero lector de este mensajedos, hagamos que Caos, ese perro que tenía la columna y el morro destrozados a golpes, o a malos tratos, y que fue abandonado con aquel mosquetón enorme y oxidado que, con una cadena en su extremo, le había privado de caminar, de correr e incluso de ser, siga vivo;luchemos de verdad contra el maltrato animal y contra el abandono; luchemos por una ley que proteja a los animales y que favorezca las adopciones; y sobre todo luchemos por castigos reales contra los maltratadores, por un modo de consumo sostenible, por ser más naturales, por ser más personas, por aprender de ellos y para ellos; por ser mejores.
Caos, te queremos. Y ni Argos, ni Dana, ni los gatos duermen en el colchón todavía. Solo lo miran vacío, mientras tú ya descansas para siempre en nuestros corazones.
Caos y Dana en Barcelona (diciembre de 2014).
Dana durmiendo encima de Caos (diciembre de 2014).


lunes, 7 de marzo de 2016

CARTA DE LA SEMANA: Analía y Napoleón


ANALÍA Y NAPOLEÓN

Me hubiera gustado que esta hubiera sido la primera carta del blog, pero quizás para los inicios de este proyecto mi corazón no estaba preparado. 

Debo confesar también, que como a muchos de los que han participado en esta sección, me ha resultado terriblemente difícil enfrentarme a la pantalla en blanco y buscar las palabras adecuadas para expresar emociones tan dolorosas. Me he sentado más de una vez y he tenido que parar a los 5 minutos porque mis lágrimas no me dejaban ver. Unos días el texto fluía y otros días estaba totalmente bloqueada. Muchas veces intentando recordar cada segundo de lo ocurrido, me topaba con lagunas sobre qué dije o cómo pasó aquello. 

Leí que cuando uno sufre un shock tan imprevisto e inesperado, el cuerpo reacciona ante la sorpresa y el impacto a través de un mecanismo normal de defensa, en el cual la psiquis bloqua algunos detalles porque es imposible absorberlo y asimilarlo todo a la vez. Con el paso del tiempo esos recuerdos bloqueados se van liberando. 

Este fin de semana se cumplieron 6 meses de lo ocurrido y también fue la primera vez que se cumplió la secuencia de viernes 4 / lunes 7. Así que ha sido especialmente significativo para nosotros recordarlo a través de este post que publicamos a las 14:30 no por casualidad. 

Quiero compartir con vosotros cómo lo vivimos Juan y yo: 
A principios de 2015 Juan, mi pareja, y yo empezamos a buscar un nuevo apartamento: más grande, con terraza y en un barrio con muchas zonas verdes. Un apartamento  buscando también para la comodidad de Napoleón. En julio nos mudamos. A Napoleón le gustaban los paseos que nos dábamos por el nuevo barrio. Pasábamos con él largos ratos en el parque jugando al fresbee y a la pelota. Y los fines de semana nos íbamos a disfrutar del campo y disfrutábamos haciendo planes para hacer con él. 
Sé que ya habéis visto esta foto. Pero es una de las más bonitas que tenemos los 3.

4 de Septiembre. Era una mañana de viernes, como cualquier otra. Juan se había marchado pronto a trabajar. Yo me desperté y me vestí rápido para bajar a Napo que ya se había despertado y se movía inquieto por las ganas de hacer pis. Al llegar al portal abrí la puerta y Napo salió corriendo, como de costumbre, para hacer pis en el jardín de la esquina.
Mientras bajaba las escaleras pensé que era mejor hacer otro camino, dar el paseo en sentido inverso. Me até las zapatillas y llamé a Napoleón que tardó en venir.
Napo venía corriendo hacia mí, pero desde lejos ya notaba algo raro. Vino todo encogido, su espalda estaba toda curvada - como los gatos, ahora sé que del dolor. Noté que en el suelo había unas gotas de sangre y pensé que se habría hecho daño al saltar la valla del jardín.
Intenté ver si tenía algún daño y vi que tenía rozaduras en las patas y también le salía sangre de la nariz.
Detrás de él apareció un señor y me preguntó:

- ¿Este es el perro del accidente?

-¿qué accidente? - y según lo preguntaba, mi garganta se iba haciendo un nudo.

Napoleón había cruzado la calle y una moto lo había atropellado. El señor era el dueño de la moto.

Según me contaba lo que había ocurrido, mis lágrimas empezaron a brotar como un río. Después de darle mis datos al señor. Sólo podía sentir la urgencia de llevarlo inmediatamente al veterinario. Pero tenía que subir a buscar las llaves del coche.

Desesperada llamé a Juan mientras abría el portal:

- Han atropellado a Napo!  
- ¿qué ha pasado?¿dónde estás?
-  Una moto. Me voy al veterinario.
- Cojo un taxi y voy hacia allí.
Al llegar, lo atendieron inmediatamente. Le hicieron radiografías de tórax y abdomen. Tenía 3 costillas rotas y no se observaba nada más fuera de lo normal. Si sólo era eso, los huesos soldarían y no habría mayores consecuencias, de todas formas se quedaría ingresado para ver su evolución en las próximas 24/48 hs.  
Me costó dejarlo allí. Me fui a casa muy preocupada. Estaba destrozada. Me dolía la cabeza de tanto llorar. Me di una ducha para despejarme, pero el nudo de la garganta no se fue. 
Por la tarde fuimos a verle, estaba decaído. Pero nos permitieron sacarle e hizo algo de pis (poco para lo que solía una animal de su tamaño). Eso nos dio una esperanza.

5 de Septiembre. El sábado por la mañana éramos optimistas. Pensábamos que si sólo eran las costillas rotas, el domingo - tal vez - podríamos traerlo a casa. Aproveché para lavar y remendar los agujeros que tenía su cama, para que cuando volviera encontrara su cama limpia y confortable.
Cuando fuimos a verle a mediodía, estaba peor. Con mucho dolor y el abdomen inflamado. No había buenas noticias. Había repetido la radiografía y no veían la vejiga y la inflamación se debía al líquido libre en el abdomen. La analítica revelaba niveles contaminados de sangre y era necesario poner una sonda para drenar el líquido libre.
Por la tarde mi gran amiga Aroa, que sabía lo importante que era Napoleón para mi, vino a verme, a ofrecerme su apoyo y nos acompañó a Juan y a mi a ver a Napo en la clínica.
6 de septiembre. El domingo por la mañana nos informaron que los niveles de creatinina en sangre aún eran elevados y que había que esperar a que bajara un poco más para poder operarle para reconstruir la vejiga.
Por la tarde nos permitieron sacarle . Fuimos a un parque cercano y al que solíamos ir. Parecía estar agradecido de poder salir de la clínica.
Nunca jamás en todos los años que compartí con él, lo había visto así. Siempre había sido un perro activo, vital y lleno de energía. Tenía la mirada cansada y perdida...
Tiraba levemente de la correa con las pocas fuerzas que tenía el pobre, en dirección a la zona donde normalmente nos sentábamos a descansar y a disfrutar del fresco del césped. 
Recuerdo que Juan me comentó que era como si quisiése ir a casa. Lo que sí no quería era volver a la clínica. Así que muy despacio y con mucha paciencia fuimos caminando
Cuando volvimos, se notaba cansado y con dolor. Así que me senté en la jaula a su lado, sosteniéndo su cabeza, y reconfortándolo con caricias. Lo tapé porque sabía que le gustaba dormir calentito bajo la manta. Le dije cuánto le quería y que tenía que ponerse bien. Lloré de angustia por verle así y también de miedo pero enseguida pensé que tenía que ser fuerte por él, intentar animarlo y darle fuerzas.
Cuando se quedó tranquilo, salí de la jaula y me quedé un buen rato observándolo, contemplándo. Pensando en los años que habíamos vivido juntos y cuán importante era para mí ese bello animal que ahora estaba pasando por uno de los peores momentos de su vida. Se me partía el corazón verle quejarse de dolor.  Fue realmente duro para mí. Al cabo de un rato me fui hacia la puerta para marchar. Se había acabado la hora de visitas.

Me volví para mirarlo una vez más. Había levantado la cabeza y me observaba, esta vez con expresión preocupada - ¿a dónde vas? parecía decirme. No recuerdo bien qué le dije, y me fui. 
- Esa fue la última vez que lo vi con vida. - 

Esa tarde fuimos a misa a rezar para que todo saliera bien. Esa noche fue terrible. Apenas si dormimos por una mezcla entre esperanza y miedo.

7 de Septiembre. El lunes, como iban a operarle por la mañana, fui a la oficina. Llamaba para preguntar cada 10 minutos si ya había llegado el cirujano y ya le operaban. Como estaba hecha un manojo de nervios, mi jefe me dejó salir antes de la oficina. Pasé por casa, me cambié y para calmarme me fui andando a la veterinaria que quedaba a un par de calles.

Cuando llegué aún estaban operándole así que me senté en la sala de espera. Oía los ruidos de las máquinas de la sala de operaciones y rogaba al cielo que todo estuviera bien. Gracias a Dios, Juan llegó poco después para sostener mi mano.

Al cabo de un rato, el cirujano y el auxiliar subieron para informarnos de la operación: 

"Tenía la vejiga bastante dañada pero hemos podido reconstruirla y limpiar toda la zona. A pesar de eso tenía otros órganos internos necrosados el bazo con numerosos hematomas." 
Según iba escuchando, mi respiración era cada vez más rápida y sentía que se me oprimía el pecho.
"Sufrió una parada cardio-respiratoria y no logramos reanimarlo. Lo sentimos mucho".  
Rompí a llorar desconsoladamente. Sólo atinaba a decir : "Napo, no!".
Nunca en toda mi vida y hasta el momento, sentí un dolor tan grande. Era como una puñalada al corazón. 

El equipo veterinario nos dejó a solas. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos allí llorando, incapaces de creer que nuestros peores temores eran una realidad. Pasado un tiempo, pedí verle. Estaba aún en la mesa de operaciones y me pusieron una silla junto a él. Lo besé, lo acaricié, y repasé por última vez aquella marca característica suya que tenía en la oreja (un punto de una vez que le mordieron) para no olvidarla jamás. Me quedé allí, junto a su cuerpo aún tibio, sintiéndo como su calor y su alma se desprendían de él. 

Fue totalmente desgarrador verle así y pensar que no había podido despedirme de mi gran amigo. Un ser que había significado tanto para mí. 

Le saqué su collar y también pedí que me dieran su correa que estaba en otra sala. Me fui caminando a casa, arrastrándo los pies y llorando sin parar, con su collar y su correa en las manos y Juan sosteniéndo mi cuerpo roto de dolor.
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Al día siguiente volvimos a la veterinaria para solucionar los papeles de Napo. Tuve que decidir qué hacer con su cuerpo y por supuesto tuve claro que quería quedarme con sus restos. La veterinaria nos dió unos contactos y llamamos.
Hablamos con CREMASCOTA y nos comentaron la posibilidad de hacer una ceremonia de despedida y la verdad es que nos pareció una oportunidad de darle un adiós como él se merecía. Pedimos a nuestros amigos que nos apoyaran ese día y nos ofrecieran alguna foto suya o que nos compartieran algún recuerdo bonito de Napo. Yo preparé una carta de despedida y encendimos unas velas en su memoria. Nunca podré agradecer lo suficiente a la gente de Cremascota por la delicadeza, el apoyo y el trato que nos dieron en ese trance tan difícil.
Me entregaron su urnita, aún caliente y fui todo el camino a casa sosteníendola. Cuando llegamos, nos sentamos con unas tazas de té. Después de tantos días de angustia, sentí una cierta sensación de alivio y tranquilidad de que Napoléon ya estaba devuelta en casa, por supuesto no de la forma que esperábamos ni hubiéramos deseado, pero de que hubiera vuelto a su hogar con nosotros que tanto le quisimos en vida y le llorábamos en su ausencia. No pude desprenderme de la urna hasta que estuvo fría. En vida Napoléon pesaba 37 kilos. Los restos de ese gran perro de enorme corazón apenas si pesaban más de 1 (1,425 kilos exactamente). 
Le buscamos un lugar apropiado y destacado en nuestra casa, de acuerdo a la importancia que había tenido para nosotros, un lugar donde pudiera finalmente descanzar. 
Siempre te amaremos y te recordaremos con mucho cariño Napo! 
Esa es la mirada con la que le recordamos











Por supuesto a día de hoy seguimos transitando nuestro duelo. La desolación y la tristeza es la etapa más larga. 

Aún no recuerdo bien qué fue lo que le dije aquel domingo por la tarde, estoy segura que le dije que le quería... Pero de haber sabido que aquella era la última vez, le hubiera dicho algo así:
"Napoleón realmente quisiera que te quedaras conmigo pero si ha llegado la hora de partir, ve en paz. Iniciarás un viaje en el que yo no puedo acompañarte. No debes tener miedo. Vas a estar bien. Allí ya no sentirás dolor. No te preocupes por mi. Yo lloraré tu ausencia pero estaré bien. Algún día volveremos a vernos, te daré todos mis besos y caricias y te lanzaré mil pelotas. Siempre llevaré un pedazo de ti en mi corazón y te recordaré con amor. Gracias por estos 6 años juntos, Gracias por haber sido mi amigo, por haber sido mi maestro. Has sido un buen chico. Te quiero Napo!"
Si tan sólo me hubiera despertado 5 minutos antes, Si no se me hubiera desatado el cordón de la zapatilla, Si ese día le hubiera puesto la correa antes de abrir el portal, Si no hubiera decidido ir por otro camino ese día, Si hubiera estado más tiempo con él en la clínica, Si hubiera ido la mañana del lunes a verle y a explicarle  por lo que iba a pasar en el quirófano, que no había nada que temer y que nos veríamos de nuevo.....

Aún sigo preguntándome por qué cruzó la calle. Qué fue lo que vió. Fue comida? Fue un gato? Fue un pájaro? 

Aún sigo sufriendo al ver un perro suelto cerca de la calle, por muy educado que el dueño me diga que está. A mi me recorre un escalofrío por la espalda. Porque en un sólo segundo, puede ocurrir una fatalidad..

Con respecto al tema de conservar los restos o soltarlos al aire, es un tema muy personal. Cada dueño sabe en su corazón qué es lo apropiado. Nosotros en particular conocíamos bien a Napo y su personalidad cariñosa y compañera y consideramos que a pesar de que le gustaba pasear y correr, le daba igual si era en el parque de la esquina, en el campo o en la playa mientras estuvieramos a su lado y jugáramos con él. Pensamos que lo que más le gustaba era disfrutar de su familia y su manada y que en casa cuidaríamos de él con el mismo amor que lo hicimos como cuando estuvo de cuerpo presente. Dicho esto, repito que es una decisión difícil y personal que cada familia sabrá qué es lo conveniente en cada caso. 

Perdón por la extensión del post, la verdad es que se nos ha hecho un poco largo, pero no queríamos dejar de compartir esta historia con vosotros.

Y UNAS BREVES PALABRAS...

Soy Juan, Analia ha descrito perfectamente aquellos días, aquellas horas. Yo tengo grabado en mi mente a los veterinarios subiendo la escalera para informarnos, su conversación en murmullos y en el momento que cruce la mirada con uno de ellos ya supe que Napo, no lo había superado. Entonces decidi prepararme para la reacción que tendría Analia cuando nos lo dijesen y así fue, la agarré de la mano, la abracé mientras las palabras del veterinario brotaban de su boca yo miraba el rostro de Analia y como iba cambiando de la esperanza a la incredulidad y finalmente el dolor desgarrador.
Las semanas siguientes fueron terribles y aún, a día de hoy, queda mucho dolor y tristeza.
Sin embargo la vida no nos dejó desamparados mucho tiempo, puso en nuestro camino, antes de lo que podía uno imaginarse, a Flash un podenquito que ha debido sufrir lo suyo y que necesita de toda nuestra atención y apoyo. Un reto dificil y a veces duro pero que hemos decidido afrontar juntos. También de forma casi mágica se cruzó nuestro cachorrón de Setter Irlandes, demasiado grande para ser comprado y con un futuro incierto, un perro maravilloso con una mirada profunda e inteligente, un perro que se acerca y apoya delicadamente su cabeza cuando percibe tu tristeza, en muchos detalles tan parecido a Napoleón....

Hay una preciosa canción de Dani Martín, ¨Que bonita la vida¨, en sus estrofas nos habla de que la vida a veces se despista pero la vida siempre vuelve a dar. 
Napoleón estará permanentemente en nuestros corazones y su espiritú sigue viviendo en nosotros, espíritu que ahora volcamos en sus hermanos, Rohan y Flash.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

CARTA DE LA SEMANA: Esther y Greta


Esther y Greta




Esther se sumó a la sección Carta de la Semana y quiso compartir con nosotros la historia de su pequeña. Estas son sus palabras para Greta:



"No es nada fácil expresar con palabras en dolor que te invade y la desgarradora sensación de vacío que experimentas cuando pierdes a un ser tan querido. Nuestra pequeña Greta se fue un domingo, el fatídico 6 de mayo de 2012, a las 17:15 h. Tuvimos que tomar la terrible decisión de dejarla marchar para siempre tras 4 meses de lucha contra el cáncer linfático que padecía. La maldita enfermedad estaba muy extendida y llevó a la pequeña a un estado terminal, con los ganglios infartados y afectación neuronal, poco más pudimos hacer por ella más que acompañarla hasta su último suspiro.
Greta era una preciosa hembrita de bulldog francés víctima de las modas de raza y de la cría indiscriminada en ese sentido. Llegó a nosotros por casualidad, cuando por fin tomamos la decisión de acoger y vimos la difusión de su caso; el criador no la quería porque no era productiva. Era pequeña y frágil, había pasado sus 4 años de vida en una jaula sin conocer mundo, pariendo celo tras celo, lo que denotaban sus mamas y las cicatrices de las numerosas cesáreas a las que había sido sometida. Nadie se preocupó por averiguar por qué adelgazaba por momentos y el origen de los valores extraños de sus analíticas.
Llegó a casa la mañana de un viernes invernal; la recibieron Daniel y Ludo, nuestro infatigable compañero y su fiel protector, que tanto sufrió su pérdida. Enseguida nos dimos cuenta de que algo no marchaba bien y comenzaron las pruebas y los tratamientos, pero el cáncer estaba muy avanzado. Sin una esperanza de vida alentadora, sólo quedó la medicación paliativa y darle todo aquello que no había tenido y merecía, mostrarle el mundo que no conocía y hacer que se sintiera comprendida, atendida, arropada y feliz. Pasamos tan sólo 4 meses juntos. 4 intensos meses de lucha infatigable en los que nunca te quejaste y, pese a los días más duros en los que estuvimos a punto de tirar la toalla, quiero pensar que fuiste muy feliz.
Cuando se va un ser tan vulnerable, tan especial, tan agradecido y tan sumamente entregado, que deposita toda su confianza en ti, no podemos evitar hacernos mil preguntas: ¿pudimos hacer más o hicimos lo suficiente?, ¿tomamos la decisión correcta?, ¿fue realmente feliz a nuestro lado? Ella se fue con todas las respuestas.
Aún siendo consciente del desenlace, es desgarrador tener que decir adiós a esos maravillosos seres de cuatro patas que dan sentido a una parte importantísima de nuestra vida, que tan sólo con su presencia llenan de alegría y de gozo nuestra existencia. 
El duelo no se va, siempre está contigo, pasa a formar parte de nuestra vida… Pero el tiempo pone tiritas y lo mitiga, haciendo que sólo recordemos los buenos momentos y lo afortunados que somos de haber compartido instantes irrepetibles, tan especiales y llenos de complicidad y entendimiento mutuo que nadie nos quitará, que son sólo nuestros.
Todos los años rememoramos tu pérdida y nunca, nunca jamás te olvidaremos, ni Ludo, ni Daniel ni yo. Fuiste un ejemplo de superación, de lucha ante la adversidad, de amor incondicional y de confianza plena; nos diste todo lo que pudiste y más.
Te queremos, pequeña Greta. Allá donde estés, siempre estarás en nuestros corazones."



La muerte nunca llega en momento oportuno. Sin embargo a veces puede representar una alternativa a una dolorosa y lenta agonía. Y puede hacer que en vez de un tormento, la transición sea tranquila y llena de amor. A pesar de esto, la anticipación a una pérdida previsible dado el estado de Greta, no hace que el dolor y la pena sean menores tras su muerte. Es un error pensar que por saber que el final está cerca, la tristeza que se experimenta antes disminuye la pena que queda para después. 

No importa el si el tiempo compartido fue largo o corto, sino los lazos que se crearon con ese ser que significó tanto y que dejó una gran huella en el corazón. 

Nadie sabe exactamente en qué medida los perros y gatos entienden nuestras palabras, pero desde luego sí perciben las emociones que las acompañan. 

Probablemente necesitemos tanto como ellos estar cerca en los últimos momentos. Ofrecerles nuestras caricias y decirles cuánto les hemos querido puede hacer que el entorno sea de calma y confort y que el animal emprenda el viaje en paz, sin miedo, porque hemos sostenido sus patas hasta el final. 

Lamentablemente las incertidumbres que rodean a la muerte son universales y no hay respuestas rápidas o fáciles. A veces nuestra mente nos engaña y nos enreda en una falsa percepción de la realidad, en un círculo de "y si hubiera hecho esto?, y si hubiera hecho aquello?". Los budistas mantienen que tenemos que cultivar la sabiduría a través de la meditación para trascenderlos de sus engaños. Nosotros creemos que sólo el tiempo y la reflexión nos revelan la verdad que reside en nuestro corazón. En el fondo del corazón sabemos que hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano, que intentamos todo y que dimos todo lo que teníamos para ofrecer. 

Inspirados en la historia de Esther y Greta hemos escrito esta pequeña poesía sobre el tiempo: 

"Dicen del tiempo que es un sabio curandero, 
que no hay mal que le resista 100 años.
Dicen del tiempo que es amante del orden 
y que suele ponerlo todo en su lugar.
Dicen del tiempo que tiene mano muy larga,
que roba discretamente más de lo que estás dispuesto a dar. 
Dicen del tiempo que se confabuló con la sabiduría 
para ocultar las respuestas 
que el universo no supo contestar."
Napoelón RoCa

Y esta ya no es nuestra pero nos pareció apropiada incluirla también:
"Recordar es la única manera de detener el tiempo”

Jaroslav Seifert

Muchas Gracias Esther! Gracias por compartir esta conmovedora historia con nosotros. Gracias por darle a Greta una oportunidad, por esos 4 meses de amor y por ofrecerle todo vuestro apoyo en los últimos suspiros. 





miércoles, 18 de noviembre de 2015

CARTA DE LA SEMANA: Ale y Lupi

ALE Y LUPI


Ale compartió con nosotros la historia de su querido perrito Lupi: 



"La verdad q la recuerdo como si fuera ayer...
En 2012 me fui a vivir con mi pareja (yo tenia 18 años,él 25) y entre las clases y el trabajo no me quedaba mucho tiempo libre pero desde que tengo uso de razón mi pasión son los perros..así que aunque no tuviera mucho tiempo quería uno.En casa de mis padres tenia a Laila una yorkshire muy cascarrabias que decidimos que se quedara con mi madre ya que para ella es un pilar de compañía.

Ese verano fuimos a Cádiz y vimos un chiguagua por la playa...me encanto! No era el típico ojos saltones, era diferente.... Así que a la vuelta me puse manos a la obra y no pare hasta en septiembre encontrar en una tienda de animales un pequeñito ratón color beige precioso con más orejas que cabeza. Ese era. Era mi príncipe. Lo compre en una tienda de animales... Algo que no me gusta nada! Pero me lo financiaron, y lo compré.

Mi pareja me iba a matar así que para que no me regañara, al llegar a casa lo metí en una caja de cartón grande y tape la caja con una manta roja. Cuando él llego de trabajar le comente que tenia un regalo para él, que siguiera las indicaciones. En la puerta había una nota que decía:
 "Si quieres algo lucha, y tu me has enseñado a luchar". 

Él pensaba que yo habría comprado una TV grande para nuestro salón ya que teníamos una enana..jajaja!. Cuando abrió la puerta ilusionado perdido me decía: "Es la tele? Es la tele?" Iluso de él. La caja se movió un poco y sus palabras fueron... "Te mato. Por dios! que pequeño es."

Y ahí estaba Lupi: mi pequeño gañan de 520 gramos.... Desde ese día se creo un vínculo precioso eramos inseparables... Nos acompañaba a todos lados...al cine escondido en el bolso incluso a donde fuera!!
En el paseo marítimo (6/8/2014)
En 2013 por problemas económicos de mi pareja nos toco volver a casa de nuestras familias ...y aunque me costo mucho convencer a mis padres,mi príncipe se venia conmigo...siempre junto a mi.

En verano de 2014 organizamos las vacaciones del 1 al 9 de agosto en Torrevieja con mi pareja, su hermana y sus 3 sobrinos pequeños, y del 9 al 17 Cádiz con unos amigos que también iban con perrito. Las vacaciones en Cádiz estaban preparadas para que todo girara entorno a perros.
La cosa es que el verano se torció. El día 7 estando en Torrevieja, por la mañana estuvimos en la piscina de la casa con los peques jugando y como no Lupi correteando por ahí. Al medio día bajamos a la playa y al volver note a Lupi raro: no quería jugar y mi pareja me decía que estaría cansado. Pero yo le notaba algo más así que como siempre que viajo con perros busco un veterinario cercano para lo que sea, lo llevamos para quedarnos a gusto ya que en dos días hacíamos Torrevieja-Cádiz.
En el primer veterinario me decían que le notaban problemas de respiración y nos recomendaban hacer una radiografía ... Mi pareja pensaba que nos querían sacar el dinero, pero yo notaba a Lupi raro y sobre las 16:00 nos bajamos a Alicante pueblo a que le realizaran unas radiografías. Me dijeron que le iban a hacer unos análisis y que se quedara allí unas horas. Ya llorando me fui a casa dejándolo allí. Algo no iba bien...llame rápidamente a una amiga que es veterinaria y le conté todo ,me pidió el numero de teléfono del veterinario de Alicante. Habló con ellos y me llamó.

Lupi había empeorando estaba empezando a sufrir una especie de parálisis en las patas y no sabían decirme la causa, solo que creían que era por causa de un desprendimiento de un liquido del cráneo. Me comento que ella conocía a un buen neurólogo pero en Madrid ,sin pensarlo hicimos las maletas y fuimos a recoger a Lupi. Nuestra única preocupación era llegar a Madrid pronto y que le viera un especialista. Adiós verano, todo me daba igual. Avisamos a mis padres: volvíamos a casa y con malas noticias.

Cuando llegue a por él le encontré con parálisis en las 4 patas y una sonda puesta. No entendía nada. Tenia que ser una pesadilla. Si yo solo le veía triste unas horas antes. Por el camino a Madrid mi pareja y yo íbamos con la mentalidad de que nos tocaría operar al perro y de que seguro que en cuanto volviera a casa se pondría bien. Que seria el estrés de las vacaciones. Las patas se le relajaron y yo iba todo el camino hablándole y con mi mano sobre su lomo notando su respiración.

A unos 40 minutos del hospital veterinario Vetsia que era el que nos esperaba para atender a Lupi de urgencia note que su corazón se paro y con él mi mundo. Avise a mi pareja y reaccionó rápidamente llamando a mi amiga mientras aceleraba con las luces de emergencia dadas. Ella me explicó como hacerle la RCP a Lupi. No sé ni como fui capaz, solo la escuchaba y rezaba, y Lupi no tardo en moverse nuevamente. Era una pesadilla y los dos estábamos muy nerviosos. Nos quedaba aún camino. Yo solo quería llegar ya por dios. Mi amiga llamo a los veterinarios de urgencia para que me esperaran en la calle y no perder ni un minuto. Pero de nada sirvió. A unos 15 km de Madrid note cómo Lupi volvió a dejar de respirar. Esta vez note que se había hecho caca encima mía y su lengua colgaba. Pese a que mi pareja insistió en volver a reanimarle, yo , que estudié la rama de sanidad, sabia que no había nada que hacer. Llegamos a toda velocidad y efectivamente teníamos a dos veterinarios esperando en la puerta. Corriendo les entregué a Lupi y me tire al suelo. Lo siguiente que recuerdo es a mi pareja encima mía levantándome las piernas hacia arriba y tirándome agua en la cara. No tardó mucho en salir la veterinaria y decirnos que no habían podido hacer nada. Lupino ya había llegado muerto allí.
Lupi
No le deseo a nadie ese vacío en el corazón, esa sensación de dolor en el pecho, esas ganas de desaparecer con él. Deseando que todo fuera una pesadilla Nadie sabía decirme que había pasado, todo suposiciones o pagar un dineral por una autopsia que a lo mejor no aclaraba nada. ¿Pero que había pasado? Si Lupi había estado por la mañana jugando en la piscina!!!!!!!!


Lupito se había ido de mi lado el día 8 de agosto ,el mismo día que mi abuelo 10 años antes...

Me dejaron quedarme con él a solas 2 horas largas...Despidiéndome de él, pensando por qué, por qué y por qué....... Y nada. Quería morirme.

Mis padres insistieron y el día 11 nos bajamos a Cádiz con nuestros amigos y su perro que estaban allí desde el día 9. Fue una tortura.Había perros en todos lados y yo no quería hacer nada. Sólo me sentía bien llorando y viendo Veterinario al rescate porque me encanta ese programa. Al volver de la playa me fui a casa de mi pareja porque estar en mi casa era insoportable. Empecé a comer mal, no tenia hambre. No hacia mas que tener pesadillas y llorar. Y aunque lo aplace todo lo que pude me toco volver al trabajo y allí mi segunda familia me apoyo muchísimo.

A finales de septiembre fui a ver a mi amiga la veterinaria que me había llevado todo el papeleo de dar de baja el chip y demás. Y allí estaba Lola! La última cachorra de la camada de su perrita... Yo ni me lo planteaba pero mi amiga me la ofreció... Y no la quise aunque ella no hacia nada mas que correr detrás mía y morderme las zapatillas....
Supongo que mis palabras dijeron que no, pero mi cara dijo otras cosas ya que esa perrita me había hecho sonreír después de casi dos meses. Una semana más tarde, mi pareja me la trajo al trabajo. Era mía, mi nueva bebé. Nadie sustituye a nadie y la perdida de Lupi jamás la olvidaré; pero no puedo ni quiero cerrar mi corazón a los perros porque me llenan más que algunas personas y porque su amor es tan especial y único.

Gracias por escucharme.

Yo estoy segura que nuestros ángeles nos cuidan desde el cielo."
"Hay cosas que te marcan para toda la vida...
Ya tus pasos son mis pasos"





Ale lo dice muy bien, nadie sustituye a nadie. Su nueva compañera Lola le ha dado un nuevo motivo para sonreír, pero parte de su corazón aún llora la muerte de su pequeño Lupi.

Ale pasó por una pérdida muy traumática y las últimas imágenes de Lupi le afectaron mucho. Verle debilitarse, ser responsable de reanimarle y de tomar la decisión de no volver a hacerlo, de verle morir sin saber por qué, le han dejado terribles sentimientos de culpa e imágenes tristes que han hecho su duelo más largo e intenso. 

¿Os imagináis pasar por una situación así con vuestro perro? ¿Os imagináis el estrés que genera tener que ser responsables de reanimar a vuestra querida mascota? ¿Os imagináis la angustia que genera no saber la causa por la que vuestro querido compañero se desvaneciera en vuestras manos? 

¿Os imagináis pasar por la situación que pasó Ale a sus 18 años?
¿Qué le dirías a Ale para apoyarla y ofrecerle consuelo?



NOTA: Rogamos respeto por el duelo. Todo comentario inapropiado será automáticamente eliminado.