viernes, 8 de abril de 2016

Cómo ayudar en el duelo


CÓMO AYUDAR EN EL DUELO



No nos gusta ver sufrir a otra persona y mucho menos si es un ser querido - ya sea un familiar o un amigo. Si tan sólo pudiéramos evitarle ese dolor....! Pero a veces no se puede. 

La muerte es irreversible y es una de esas ocasiones en la que no hay nada que podamos decir o hacer que evite sufrir a quien pasa por una pérdida. 

Si aún así quieres ayudar a alguien que está atravesando este difícil trance, primero quiero agradecerte y luego acompañarte en este espinoso camino con estos consejos: 

QUÉ NO HACER:


EVITA LAS FRASES HECHAS: con personas que están especialmente vulnerables. Aunque seguramente no vienen con mala intención, demuestran una total falta de sensibilidad con el que llora una muerte reciente. Si no sabes que decir es mejor no decir nada. 
  • Sé como te sientes: nadie experimenta el duelo de la misma forma porque depende de muchas circunstancias: del tipo de vínculo con el ser fallecido, las circunstancias de la muerte, la personalidad de la persona en duelo y el impacto en su vida. 
  • Tienes que seguir adelante, Tienes que ser fuerte: alguien que está emprendiendo en el presente la titánica tarea de asumir y aceptar la partida de un ser querido, alguien que está inmerso en un profundo dolor, no concibe pensar en más allá del hoy. Es inimaginable pensar en el día siguiente, en cómo seguir adelante. No le exijas una fuerza que de momento no tiene. 
  • Es mejor así, dejó de sufrir : Jamás digáis cosa semejante a una persona que llora la ausencia de su mascota. Quien ama a los animales es capaz de dar todo, hasta lo que no tiene, por salvar la vida del animal al que le profesa un gran amor. Desgraciadamente cuando todo falla sólo queda el amor y muchas veces no es suficiente contra enfermedades o cuadros médicos graves. Que la muerte haya ganado sobre toda su fuerza y su amor, deja una sensación de impotencia y vacío enorme, una sensación de conciencia sobre nuestra propia vulnerabilidad y de lo expuestos que estamos a la muerte. Estas situaciones generan mucha ansiedad e inseguridad. 
  • Es ley de vida: no deja de ser cierto es, pero es inoportuna porque aunque todos sabemos que tarde o temprano nos llegará la hora, no hay nada que nos prepare de manera óptima para la muerte de un ser querido.  
  • El tiempo cura todas las heridas: igual que lo anterior. La frase es una verdad como un templo, pero la persona en duelo sólo siente el dolor de este instante y es incapaz de pensar a largo plazo. 
  • Es voluntad de Dios:  Esta frase genera muchísima confusión. Muchas personas sufren una crisis de fe tras una pérdida importante en sus vidas, porque en la fase de ira se enfadan y culpan a Dios por haberse llevado o haberles arrebatado a ese ser tan especial para ellos. 
  • Era sólo un perro/gato: las personas desarrollan distintas intensidades en los vínculos afectivos con sus mascotas. Conviven con ellas, las alimentan, las cuidan y son seres dependientes, por lo tanto llenan una gran parte en la vida de sus dueños. Para ellos no son sólo animales. 
  • Cómprate otro: aunque con el tiempo seguramente esa persona vuelva a abrir su corazón a otro amigo peludo, de momento no conviene sugerirlo. Cada ser es único y diferente. Una nueva mascota no podrá nunca reemplazar a la que hemos perdido. La persona necesitará asumir la pérdida y eso le llevará un tiempo.

NO LE REPRIMAS: No le digas que no llore porque es justo lo que la otra persona necesita, sobretodo al principio. El llanto es la expresión externa del dolor. No te empeñes en tranquilizarlo ni animarlo. No tomes la responsabilidad de levantarle el ánimo porque además de que no lo conseguirás, terminarás por sentirte frustrado tú. Deja que los sentimientos sigan su curso. Nunca cortes o interrumpas sus muestras de dolor.


El pesar oculto, como un horno encerrado, 
quema el corazón hasta reducirlo a cenizas. 

W. Shakespeare

NO JUZGUES: Es posible que en tu imaginario no comprendas que una persona sufra tanto por un animal. Pero la realidad es aunque tú no lo comprendas no significa que el dolor de la otra persona no sea legítimo. Aunque creas que lo disimulas bien, intenta ponerte en la situación de una persona que ha sufrido un gran golpe y se siente especialmente vulnerable.
Ni hablar de mencionar que ha humanizado a su mascota, ni que se ha encariñado demasiado con ella.


NO OFREZCAS LO QUE NO ESTÁS DISPUESTO A DAR: Muchos de los que han pasado por un duelo, se quejan de que muchos amigos que prometieron compañía y apoyo de todo tipo, al poco tiempo han desaparecido. Nadie te obliga a ofrecer ayuda, pero si la ofreces tiene que ser de corazón y estar dispuesto a llevarla a cabo. No ofrezcas lo que no quieres hacer porque es lo que "se dice en estos casos".

QUÉ SÍ HACER

INFÓRMARTE: Para poder ayudar a un ser querido que atraviesa un duelo, es importante que comprendas en qué consiste este proceso. La muerte de un ser querido puede tener profundos efectos y cambiar la vida de una persona. Lee, investiga, pregunta, busca. Cuanto mejor sea tu comprensión del dolor y del proceso, mejores herramientas tendrás para ayudar a tu amigo.

AYÚDALE A ENTENDER: El camino del duelo está lleno de situaciones que a veces no logramos comprender bien y de las que no somos conscientes. Si bien el duelo no es una enfermedad, sí es un proceso de adaptación que implica desestabilización, inseguridad y estrés que demanda un gran trabajo y esfuerzo a quien lo transita. Conocer estos procesos será de utilidad para ayudar a tu amigo a entender por lo que está pasando.

Estos son algunas de las sensaciones corporales que Jorge Bucay cita como comunes a los que atraviesan un duelo. Es el llamado "dolor del cuerpo".

- Punzadas en el pecho
- Opresión en la garganta
- Sensación de falta de aire
- Nudo en el estómago
- Tastornos del sueño (insomnio, pesadillas, etc)
- Incapacidad para concentrarse
- Pérdida de apetito
- Irritabilidad
- Cansancio, fatiga, pérdida de fuerza, de ganas
- Dolor de cabeza, espalda, nuca
- Hipersensibilidad al ruido
- Pseoudoalucionaciones auditivas o visuales.

Para tratar algunos de los síntomas hay medicamentos, algunos de venta libre, pero ninguno cura un duelo. La medicación es un atenuante, un parche, pero el dolor seguirá allí. No se debe huir ni esconderse del dolor. No hay que temer al dolor. Es parte de la vida, como amar, reír o llorar. Llorar es como una válvula que nos libera de la enorme tensión interna que nos produce el duelo. 

NO TEMAS A SACAR EL TEMA: más que hablar de la mar y los peces para "distraer", es necesario abrir las puertas a la comunicación, y sobre todo a escuchar.  No temas pronunciar el nombre de la mascota fallecida o de recordar anécdotas suyas.

En un post anterior (LAS HERIDAS DEL ALMA) hablábamos de la similitud de las heridas cortantes con las heridas emocionales que nos produce la pérdida de un ser querido de 4 patas. A veces es necesario limpiar la herida, hacer curas y cambiar los vendajes y eso también duele. En este caso , los acomñpañntes actúan como "médicos" y aunque pueda parecer una tarea difícil e ingrata es terriblemente importante.


Al principio, hablar de lo sucedido será terriblemente doloroso pero permitirás que la persona que transita el duelo exprese libremente su dolor y le ayudarás a asimilar y aceptar la ausencia física de un ser muy querido. El simple hecho de preguntar "¿Cómo fue lo que pasó?", le permitirá conectar con sus emociones y sacarlas afuera.

UN HOMBRO: "ofrecer un hombro para llorar" es una frase echa, no significa que lo tengamos que hacer todas las veces que nuestro amigo llora. El verdadero significado de esta frase es el contacto físico. Ofrecer un abrazo, apoyar la mano en la espalda, tomar de la mano, ofrecer un pañuelo, es un símbolo de calidez de alguien que se preocupa y está ahí en el momento más sombrío.

LOS SILENCIOS: muchas veces nos preocupamos mucho porque no sabemos qué decir, cuando lo más efectivo puede ser algo tan simple como guardar silencio. Así como habrá días en que las lágrimas caigan a mares, otros días reinará el silencio. Y aunque pueda parecerte incómodo y sientas la tentación de romper el hielo hablando de la mar y los peces.... No necesitas decir nada.
Si está en la acera viendo la gente pasar o si está en el salón mirando la tele tan sólo siéntate a su lado y acompáñale.
Aún así, también te damos algunos ejemplos de frases que sí son adecuadas y transmiten más cercanía:


– “No sé ni qué decirte”.
– “No sé cómo ayudarte, aunque me gustaría poder hacerlo”.
– “Me gustaría poder calmar tu dolor de algún modo”.
– “No puedo llegar a entender lo que estás sintiendo pero puedo quedarme cerca de ti, por si en algún momento necesitas hablar”.

UNA OREJA: El doliente solo busca alguien en quien apoyarse y que le escuche. Halzle saber que está bien llorar y utiliza el oído para captar el estado de la persona que sufre. Algunos días necesitará hablar y desahogarse de todo lo que lleva dentro. Permítele hablar de cómo ha fallecido su mascota, seguramente la repita una y otra vez como manera inconsciente de procesar y aceptar su muerte. Algunas veces serán preocupaciones, sentimientos de culpa, rabia, impotencia, otras veces serán recuerdos y anécdotas de tiempos felices con su mascota. Préstale una oreja receptiva, escucha con atención porque esa persona te está abriendo su corazón roto. Se paciente y comprensivo.

Las primeras horas

Si la muerte es previsible, como consecuencia de la edad o enfermedades crónicas, es posible que el dueño de la mascota haya pensado con anterioridad qué es lo que quiere hacer respecto de los rituales funerarios. Si la muerte de nuestro compañero ha sido accidental y repentina, seguramente plantearse qué hacer puede resultar abrumador.

Gestiones para el entierro.
Gestiones para el velatorio o despedida.
Gestiones para la cremación y devolución de los restos.
Gestiones de avisos a familiares y amigos: 
Pago de facturas y solicitud de aplazamientos.

Tal vez puedas hacer algunas llamadas para preguntar precios, horarios, procedimientos y facilitar un poco la selección del cementerio o crematorio. Al ser un tema tan delicado, el trato que dan a la persona en duelo es muy importante. Pide referencias o mira las opiniones o críticas de los client

En cualquier caso, un buen consejo sería recomendarle que se tome unos días libres del trabajo o los estudios. A veces una llamada a la oficina para informar de lo sucedido es suficiente. Si eres compañero de trabajo, tal vez puedas facilitar esta labor hablando con su superior.  

¿Y después qué? 

Pasadas los primeros días o la primera semana, los allegados de quien vive un duelo vuelven a sus rutinas: trabajo, estudios, actividades cotidianas, etc. y la falta de tiempo puede hacer que el asunto caiga en el olvido. El que llora una muerte pasará meses antes de que logre superar la ausencia de su fiel compañero y en ese trance puede verse muy solo, espiritual y sentimentalmente hablando. ¿Habéis oído eso de "estar solo en medio de una multitud"?

Hay algo muy significativo que se dice cuando se transmiten condolencias y es:


"Te acompaño en el sentimiento"

Creo que es algo que se dice muy fácil y porque es lo que se dice en "estos casos". Pero lo cierto es que requiere una voluntad y un esfuerzo. ¿Qué significa en realidad?¿Cómo se hace eso de acompañar en el sentimiento?. Así lo explica el psicólogo Miguel Espeche:
Acompañar en el sentimiento no significa sentir lo mismo, sino sentir junto a. De hecho hay quienes creen que no es posible acompañar a alguien que haya sufrido una pérdida de un ser querido, porque no la ha sufrido él en carne propia. Error: sí es posible hacerlo, ya que si bien conocer desde adentro lo que significa cierta experiencia puede ser de ayuda, el estar emocionalmente cerca, alcanzar un pañuelo para las lágrimas, estar disponible aunque no se conozca la naturaleza del sentir ajeno, genera algo humano que ayuda a atravesar el momento sin quedarse en el camino.
Cuando tenemos miedo al sentir es más difícil acompañar. Los varones, por ejemplo, que somos más dados al analfabetismo emocional, nos sentimos mejor ayudando desde lo práctico. Esa es nuestra manera de querer y acompañar ante una situación dura vivida por otro. Cuando no hay más por hacer aparece el miedo al sentir ajeno y... al propio.
No llores, que me vas a hacer llorar a mí, dicen muchos, como si llorar fuera malo. Otras veces se enjuicia el sentir o se pretende soslayarlo con racionalizaciones. Por ejemplo: "No llores la muerte de tu ser querido, que seguro que está feliz en el cielo". Son todas maneras de pretender diluir el sentir en vez de honrarlo y, así, acompañarlo de la mejor manera.
G. K. Chesterton decía: "El modo de atenuar la pena es magnificándola. La manera de afrontar una crisis penosa es insistiendo mucho en que se trata de una crisis; hay que permitir a la gente que se siente triste que por lo menos se sienta importante".

Acompañar en el sentimiento es, justamente, una manera de darle lugar e importancia al genuino sentir del otro, para ayudar a que ese sentir cumpla su cometido y siga su camino, sin atascarse.

PRESENCIA FÍSICA: Aquí lo principal es ser nosotros mismos. Dentro de nuestras posibilidades estaría bien visitarle con tanta frecuencia como sea posible. 1, 2 o 3 veces por semana, aunque sea una visita de 20 minutos. El ser humano es un ser social y necesita vivir en constante contacto físico con otros. Un abrazo, una caricia, el sonido de la voz, etc.

UNA LLAMADA: puede parecer obvio porque es muy fácil de hacer pero tiene grandes efectos en el que pena. No temas molestar. Una llamada corta y sincera es suficiente. Si no te contesta, deja un mensaje o envíale un texto: "Llamé para ver cómo estás. No te preocupes si no puedes devolver la llamada. Simplemente quiero que sepas que me acuerdo y pienso en ti". 

UN CAFÉ: una taza de té o café caliente siempre reconforta. Puedes invitarle fuera o traerle uno a casa con algún croissant. Muchas veces se hace duro despertar y enfrentarte de nuevo a la realidad de la ausencia de un amigo fiel y se hace difícil salir de la cama. Si es tu compañero/a de trabajo quien sufre, puedes traerle el café una mañana con una pequeña nota. Una pequeña charla en el coffee-corner de la oficina es suficiente. A veces una jornada de trabajo se puede hacer interminable y tener con quien desahogarse puede hacerlo más llevadero.  

UN PASEO CORTO: ir a dar una caminata corta a un ritmo tranquilo y respirar un poco de aire fresco puede tener efectos muy positivos. La naturaleza en sí se puede convertir en un refugio en tiempos difíciles y es que está demostrado científicamente que la conexión con la naturaleza produce bienestar (Estudio liderado por Jia Wei Zhang de la Universidad de Berkeley, California). Estar en la naturaleza ayuda a despejar la cabeza de uno de exigencias de la vida y pensamientos perturbadores. Esa claridad de pensamiento puede conducir a la búsqueda de respuestas a preguntas existenciales. 
Mira profundamente, profundamente en la naturaleza, 
 y luego, lo entenderás todo mejor.
Albert Einstein


A mi particularmente me gusta muchísimo admirar las puestas de sol, algo que se puede hacer desde muchos sitios, ya sea en una cafetería con buenas vistas en la ciudad o en un bonito paraje en las afueras. La naturaleza es sabia y en ocasiones nos ofrece lecciones silenciosas. Sólo hace falta observar la conexión entre el final de un día y el final de una vida. La transición de un estado a otro. 



UN EMAIL: Si tienes fotos de su mascota, o si tienes algún recuerdo en particular, alguna anécdota divertida, envíasela por email para que la pueda guardar. La gente cuando muere deja infinidad de "cosas", entre ellas coches, casas llenas de pertenencias, ordenadores, álbums de fotos, colecciones de discos, toneladas de ropa, etc. Tras la muerte de una mascota apenas si queda una cama o cojín donde dormía, algunos juguetes babeados, la correa y el cuenco de la comida. Recibir fotos de las que quizás no se sabía de su existencia o alguna anécdota puede ser un detalle muy valioso.

ECHAR UNA MANO: Quien atraviesa un proceso de duelo destina gran parte de su tiempo a reflexionar sobre su pérdida, su relación con la mascota fallecida, y la muerte, consumiendo una porción mayoritaria de su energía. No tienen motivación suficiente para hacer las tareas más cotidianas y pronto se encontrarán con que la casa se les echa encima. Para los dolientes muchas veces resulta difícil pedir ayuda ya que pueden sentirse culpables por estar recibiendo tanta atención de los demás. Así que aquí es importante que tú tomes la iniciativa y te muestres abierto a ayudarlo en las tareas domésticas y hagas que la rutina diaria sea más sencilla. Siempre puedes echarle una mano con  la limpieza, llevar los niños al colegio, hacer la compra, preparar la comida, o pasear sus otras mascotas. 

APROVECHA TUS TALENTOS: Si se te da bien escribir, escribe un poema. Si tocas algún instrumento, haz una canción cortita. Si eres pintor, haz un cuadro de la mascota que ya no está. Si se te da bien cocinar, haz tuppers (los que están en duelo pierden las ganas y las fuerzas por hacer las tareas más cotidianas y descuidan su alimentación. Unos tupper serán muy apreciados!). 

RECORDAR EL ANIVERSARIO: añade el aniversario en tu calendario. A veces la persona en duelo parece ser la única que se acuerda. Suele ser un día triste y solitario. Seguramente se alegrará de recibir una llamada o una invitación a un café.

PACIENCIA: A veces parece que todo lo que hacemos no tiene frutos, que el que llora no sale del mar de lágrimas. El duelo es un proceso y todo proceso lleva su tiempo. Te recomiendo que no le preguntes cada 3 días: ¿ya estás mejor?¿estás bien ya?. Lo irás viendo con el paso del tiempo. Habrá días mejores y días peores. Habrá momentos de risas pero volverán oleadas de dolor en torno a fechas como aniversarios, navidades, etc. Habrá días de nostalgia, algo más silenciosos.

Algo Especial

Depende de tu relación y el nivel de confianza con la persona que atraviesa un duelo tal vez quieras hacer algo especial para demostrarle cuánto te preocupas y que a pesar de lo difícil que es superar una pérdida, la muerte no es el final de una relación. 

UN AÑO DE TARJETAS: puedes comprar 12 sobres iguales y algunas tarjetas o simplemente escribir unas líneas en un papel. No hace falta que el escrito sea largo. Es hacer saber a la otra persona que sabes que está en duelo y te acuerdas de ella.

Puedes enviarlas siempre el mismo día o - como prefiero - en días aleatorios del mes. En algún momento dejarás de enviarle tarjetas y si no están programadas en un día concreto, no dejarán una sensación de vacío cuando ya no las reciba. 

COMFORT BOX: Es costumbre de algunas familias enviar flores con una nota. Sin embargo las flores ocupan espacio, se marchitan y se mueren y acentúan más el sentimiento de pérdida. Por otro lado, es un gran bálsamo recibir de un ser querido justo lo que necesitas. Para estas ocasiones os puedo recomendar esta lista. Podéis poner todo o hacer una selección de lo que creáis conveniente. 

- una cajita de té (valeriana, manzanilla o camomila, pasiflora, azahar)
- una bolsita de bombones
- un paquete de cleenex
- una manta suave
- un pijama cómo o medias suaves y calentitas (depende el nivel de confianza)
- marco para fotos* deja que la persona en duelo elija la foto luego.
- una vela blanca
- un poema o frase sobre el recuerdo. 
- un libro de autoayuda sobre el duelo (más adeltante colgaré un post con bibliografía recomendada)




REGISTRA UNA ESTRELLA: en el post PERROS EN LAS ESTRELLAS hablamos de que hay muchas estrellas relacionadas con perros y muchas historias de la mitología asociadas a ellas. Sin duda es un bonito detalle registrar una estrella con el nombre del fiel compañero de nuestro amigo o familiar para que sienta que en el cielo siempre podrá observar una estrella muy especial brillando. 
Os podemos recomendar esta página.  ONLINE STAR REGISTER. Tarda un poco en llegar el certificado pero tiene una presentación muy bonita y delicada.

UN RECUERDO: había pasado un mes más o menos desde que perdimos a Napoleón y una gran amiga me hizo un precioso regalo, lleno de significado para mi. Un colgante con una huella de perro con dos alitas y el nombre de Napo. En el mercado podéis encontrar infinidad de posibilidades. 




Espero que os haya parecido interesante y os haya alentado a seguir adelante en esto de acompañar a alguien en duelo. 

Si eres tú quien pasa por un duelo a veces, resulta difícil pedir ayuda. Si quieres puedes recomendar este artículo a tus amigos que no sepan qué hacer. 



lunes, 7 de marzo de 2016

CARTA DE LA SEMANA: Analía y Napoleón


ANALÍA Y NAPOLEÓN

Me hubiera gustado que esta hubiera sido la primera carta del blog, pero quizás para los inicios de este proyecto mi corazón no estaba preparado. 

Debo confesar también, que como a muchos de los que han participado en esta sección, me ha resultado terriblemente difícil enfrentarme a la pantalla en blanco y buscar las palabras adecuadas para expresar emociones tan dolorosas. Me he sentado más de una vez y he tenido que parar a los 5 minutos porque mis lágrimas no me dejaban ver. Unos días el texto fluía y otros días estaba totalmente bloqueada. Muchas veces intentando recordar cada segundo de lo ocurrido, me topaba con lagunas sobre qué dije o cómo pasó aquello. 

Leí que cuando uno sufre un shock tan imprevisto e inesperado, el cuerpo reacciona ante la sorpresa y el impacto a través de un mecanismo normal de defensa, en el cual la psiquis bloqua algunos detalles porque es imposible absorberlo y asimilarlo todo a la vez. Con el paso del tiempo esos recuerdos bloqueados se van liberando. 

Este fin de semana se cumplieron 6 meses de lo ocurrido y también fue la primera vez que se cumplió la secuencia de viernes 4 / lunes 7. Así que ha sido especialmente significativo para nosotros recordarlo a través de este post que publicamos a las 14:30 no por casualidad. 

Quiero compartir con vosotros cómo lo vivimos Juan y yo: 
A principios de 2015 Juan, mi pareja, y yo empezamos a buscar un nuevo apartamento: más grande, con terraza y en un barrio con muchas zonas verdes. Un apartamento  buscando también para la comodidad de Napoleón. En julio nos mudamos. A Napoleón le gustaban los paseos que nos dábamos por el nuevo barrio. Pasábamos con él largos ratos en el parque jugando al fresbee y a la pelota. Y los fines de semana nos íbamos a disfrutar del campo y disfrutábamos haciendo planes para hacer con él. 
Sé que ya habéis visto esta foto. Pero es una de las más bonitas que tenemos los 3.

4 de Septiembre. Era una mañana de viernes, como cualquier otra. Juan se había marchado pronto a trabajar. Yo me desperté y me vestí rápido para bajar a Napo que ya se había despertado y se movía inquieto por las ganas de hacer pis. Al llegar al portal abrí la puerta y Napo salió corriendo, como de costumbre, para hacer pis en el jardín de la esquina.
Mientras bajaba las escaleras pensé que era mejor hacer otro camino, dar el paseo en sentido inverso. Me até las zapatillas y llamé a Napoleón que tardó en venir.
Napo venía corriendo hacia mí, pero desde lejos ya notaba algo raro. Vino todo encogido, su espalda estaba toda curvada - como los gatos, ahora sé que del dolor. Noté que en el suelo había unas gotas de sangre y pensé que se habría hecho daño al saltar la valla del jardín.
Intenté ver si tenía algún daño y vi que tenía rozaduras en las patas y también le salía sangre de la nariz.
Detrás de él apareció un señor y me preguntó:

- ¿Este es el perro del accidente?

-¿qué accidente? - y según lo preguntaba, mi garganta se iba haciendo un nudo.

Napoleón había cruzado la calle y una moto lo había atropellado. El señor era el dueño de la moto.

Según me contaba lo que había ocurrido, mis lágrimas empezaron a brotar como un río. Después de darle mis datos al señor. Sólo podía sentir la urgencia de llevarlo inmediatamente al veterinario. Pero tenía que subir a buscar las llaves del coche.

Desesperada llamé a Juan mientras abría el portal:

- Han atropellado a Napo!  
- ¿qué ha pasado?¿dónde estás?
-  Una moto. Me voy al veterinario.
- Cojo un taxi y voy hacia allí.
Al llegar, lo atendieron inmediatamente. Le hicieron radiografías de tórax y abdomen. Tenía 3 costillas rotas y no se observaba nada más fuera de lo normal. Si sólo era eso, los huesos soldarían y no habría mayores consecuencias, de todas formas se quedaría ingresado para ver su evolución en las próximas 24/48 hs.  
Me costó dejarlo allí. Me fui a casa muy preocupada. Estaba destrozada. Me dolía la cabeza de tanto llorar. Me di una ducha para despejarme, pero el nudo de la garganta no se fue. 
Por la tarde fuimos a verle, estaba decaído. Pero nos permitieron sacarle e hizo algo de pis (poco para lo que solía una animal de su tamaño). Eso nos dio una esperanza.

5 de Septiembre. El sábado por la mañana éramos optimistas. Pensábamos que si sólo eran las costillas rotas, el domingo - tal vez - podríamos traerlo a casa. Aproveché para lavar y remendar los agujeros que tenía su cama, para que cuando volviera encontrara su cama limpia y confortable.
Cuando fuimos a verle a mediodía, estaba peor. Con mucho dolor y el abdomen inflamado. No había buenas noticias. Había repetido la radiografía y no veían la vejiga y la inflamación se debía al líquido libre en el abdomen. La analítica revelaba niveles contaminados de sangre y era necesario poner una sonda para drenar el líquido libre.
Por la tarde mi gran amiga Aroa, que sabía lo importante que era Napoleón para mi, vino a verme, a ofrecerme su apoyo y nos acompañó a Juan y a mi a ver a Napo en la clínica.
6 de septiembre. El domingo por la mañana nos informaron que los niveles de creatinina en sangre aún eran elevados y que había que esperar a que bajara un poco más para poder operarle para reconstruir la vejiga.
Por la tarde nos permitieron sacarle . Fuimos a un parque cercano y al que solíamos ir. Parecía estar agradecido de poder salir de la clínica.
Nunca jamás en todos los años que compartí con él, lo había visto así. Siempre había sido un perro activo, vital y lleno de energía. Tenía la mirada cansada y perdida...
Tiraba levemente de la correa con las pocas fuerzas que tenía el pobre, en dirección a la zona donde normalmente nos sentábamos a descansar y a disfrutar del fresco del césped. 
Recuerdo que Juan me comentó que era como si quisiése ir a casa. Lo que sí no quería era volver a la clínica. Así que muy despacio y con mucha paciencia fuimos caminando
Cuando volvimos, se notaba cansado y con dolor. Así que me senté en la jaula a su lado, sosteniéndo su cabeza, y reconfortándolo con caricias. Lo tapé porque sabía que le gustaba dormir calentito bajo la manta. Le dije cuánto le quería y que tenía que ponerse bien. Lloré de angustia por verle así y también de miedo pero enseguida pensé que tenía que ser fuerte por él, intentar animarlo y darle fuerzas.
Cuando se quedó tranquilo, salí de la jaula y me quedé un buen rato observándolo, contemplándo. Pensando en los años que habíamos vivido juntos y cuán importante era para mí ese bello animal que ahora estaba pasando por uno de los peores momentos de su vida. Se me partía el corazón verle quejarse de dolor.  Fue realmente duro para mí. Al cabo de un rato me fui hacia la puerta para marchar. Se había acabado la hora de visitas.

Me volví para mirarlo una vez más. Había levantado la cabeza y me observaba, esta vez con expresión preocupada - ¿a dónde vas? parecía decirme. No recuerdo bien qué le dije, y me fui. 
- Esa fue la última vez que lo vi con vida. - 

Esa tarde fuimos a misa a rezar para que todo saliera bien. Esa noche fue terrible. Apenas si dormimos por una mezcla entre esperanza y miedo.

7 de Septiembre. El lunes, como iban a operarle por la mañana, fui a la oficina. Llamaba para preguntar cada 10 minutos si ya había llegado el cirujano y ya le operaban. Como estaba hecha un manojo de nervios, mi jefe me dejó salir antes de la oficina. Pasé por casa, me cambié y para calmarme me fui andando a la veterinaria que quedaba a un par de calles.

Cuando llegué aún estaban operándole así que me senté en la sala de espera. Oía los ruidos de las máquinas de la sala de operaciones y rogaba al cielo que todo estuviera bien. Gracias a Dios, Juan llegó poco después para sostener mi mano.

Al cabo de un rato, el cirujano y el auxiliar subieron para informarnos de la operación: 

"Tenía la vejiga bastante dañada pero hemos podido reconstruirla y limpiar toda la zona. A pesar de eso tenía otros órganos internos necrosados el bazo con numerosos hematomas." 
Según iba escuchando, mi respiración era cada vez más rápida y sentía que se me oprimía el pecho.
"Sufrió una parada cardio-respiratoria y no logramos reanimarlo. Lo sentimos mucho".  
Rompí a llorar desconsoladamente. Sólo atinaba a decir : "Napo, no!".
Nunca en toda mi vida y hasta el momento, sentí un dolor tan grande. Era como una puñalada al corazón. 

El equipo veterinario nos dejó a solas. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos allí llorando, incapaces de creer que nuestros peores temores eran una realidad. Pasado un tiempo, pedí verle. Estaba aún en la mesa de operaciones y me pusieron una silla junto a él. Lo besé, lo acaricié, y repasé por última vez aquella marca característica suya que tenía en la oreja (un punto de una vez que le mordieron) para no olvidarla jamás. Me quedé allí, junto a su cuerpo aún tibio, sintiéndo como su calor y su alma se desprendían de él. 

Fue totalmente desgarrador verle así y pensar que no había podido despedirme de mi gran amigo. Un ser que había significado tanto para mí. 

Le saqué su collar y también pedí que me dieran su correa que estaba en otra sala. Me fui caminando a casa, arrastrándo los pies y llorando sin parar, con su collar y su correa en las manos y Juan sosteniéndo mi cuerpo roto de dolor.
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Al día siguiente volvimos a la veterinaria para solucionar los papeles de Napo. Tuve que decidir qué hacer con su cuerpo y por supuesto tuve claro que quería quedarme con sus restos. La veterinaria nos dió unos contactos y llamamos.
Hablamos con CREMASCOTA y nos comentaron la posibilidad de hacer una ceremonia de despedida y la verdad es que nos pareció una oportunidad de darle un adiós como él se merecía. Pedimos a nuestros amigos que nos apoyaran ese día y nos ofrecieran alguna foto suya o que nos compartieran algún recuerdo bonito de Napo. Yo preparé una carta de despedida y encendimos unas velas en su memoria. Nunca podré agradecer lo suficiente a la gente de Cremascota por la delicadeza, el apoyo y el trato que nos dieron en ese trance tan difícil.
Me entregaron su urnita, aún caliente y fui todo el camino a casa sosteníendola. Cuando llegamos, nos sentamos con unas tazas de té. Después de tantos días de angustia, sentí una cierta sensación de alivio y tranquilidad de que Napoléon ya estaba devuelta en casa, por supuesto no de la forma que esperábamos ni hubiéramos deseado, pero de que hubiera vuelto a su hogar con nosotros que tanto le quisimos en vida y le llorábamos en su ausencia. No pude desprenderme de la urna hasta que estuvo fría. En vida Napoléon pesaba 37 kilos. Los restos de ese gran perro de enorme corazón apenas si pesaban más de 1 (1,425 kilos exactamente). 
Le buscamos un lugar apropiado y destacado en nuestra casa, de acuerdo a la importancia que había tenido para nosotros, un lugar donde pudiera finalmente descanzar. 
Siempre te amaremos y te recordaremos con mucho cariño Napo! 
Esa es la mirada con la que le recordamos











Por supuesto a día de hoy seguimos transitando nuestro duelo. La desolación y la tristeza es la etapa más larga. 

Aún no recuerdo bien qué fue lo que le dije aquel domingo por la tarde, estoy segura que le dije que le quería... Pero de haber sabido que aquella era la última vez, le hubiera dicho algo así:
"Napoleón realmente quisiera que te quedaras conmigo pero si ha llegado la hora de partir, ve en paz. Iniciarás un viaje en el que yo no puedo acompañarte. No debes tener miedo. Vas a estar bien. Allí ya no sentirás dolor. No te preocupes por mi. Yo lloraré tu ausencia pero estaré bien. Algún día volveremos a vernos, te daré todos mis besos y caricias y te lanzaré mil pelotas. Siempre llevaré un pedazo de ti en mi corazón y te recordaré con amor. Gracias por estos 6 años juntos, Gracias por haber sido mi amigo, por haber sido mi maestro. Has sido un buen chico. Te quiero Napo!"
Si tan sólo me hubiera despertado 5 minutos antes, Si no se me hubiera desatado el cordón de la zapatilla, Si ese día le hubiera puesto la correa antes de abrir el portal, Si no hubiera decidido ir por otro camino ese día, Si hubiera estado más tiempo con él en la clínica, Si hubiera ido la mañana del lunes a verle y a explicarle  por lo que iba a pasar en el quirófano, que no había nada que temer y que nos veríamos de nuevo.....

Aún sigo preguntándome por qué cruzó la calle. Qué fue lo que vió. Fue comida? Fue un gato? Fue un pájaro? 

Aún sigo sufriendo al ver un perro suelto cerca de la calle, por muy educado que el dueño me diga que está. A mi me recorre un escalofrío por la espalda. Porque en un sólo segundo, puede ocurrir una fatalidad..

Con respecto al tema de conservar los restos o soltarlos al aire, es un tema muy personal. Cada dueño sabe en su corazón qué es lo apropiado. Nosotros en particular conocíamos bien a Napo y su personalidad cariñosa y compañera y consideramos que a pesar de que le gustaba pasear y correr, le daba igual si era en el parque de la esquina, en el campo o en la playa mientras estuvieramos a su lado y jugáramos con él. Pensamos que lo que más le gustaba era disfrutar de su familia y su manada y que en casa cuidaríamos de él con el mismo amor que lo hicimos como cuando estuvo de cuerpo presente. Dicho esto, repito que es una decisión difícil y personal que cada familia sabrá qué es lo conveniente en cada caso. 

Perdón por la extensión del post, la verdad es que se nos ha hecho un poco largo, pero no queríamos dejar de compartir esta historia con vosotros.

Y UNAS BREVES PALABRAS...

Soy Juan, Analia ha descrito perfectamente aquellos días, aquellas horas. Yo tengo grabado en mi mente a los veterinarios subiendo la escalera para informarnos, su conversación en murmullos y en el momento que cruce la mirada con uno de ellos ya supe que Napo, no lo había superado. Entonces decidi prepararme para la reacción que tendría Analia cuando nos lo dijesen y así fue, la agarré de la mano, la abracé mientras las palabras del veterinario brotaban de su boca yo miraba el rostro de Analia y como iba cambiando de la esperanza a la incredulidad y finalmente el dolor desgarrador.
Las semanas siguientes fueron terribles y aún, a día de hoy, queda mucho dolor y tristeza.
Sin embargo la vida no nos dejó desamparados mucho tiempo, puso en nuestro camino, antes de lo que podía uno imaginarse, a Flash un podenquito que ha debido sufrir lo suyo y que necesita de toda nuestra atención y apoyo. Un reto dificil y a veces duro pero que hemos decidido afrontar juntos. También de forma casi mágica se cruzó nuestro cachorrón de Setter Irlandes, demasiado grande para ser comprado y con un futuro incierto, un perro maravilloso con una mirada profunda e inteligente, un perro que se acerca y apoya delicadamente su cabeza cuando percibe tu tristeza, en muchos detalles tan parecido a Napoleón....

Hay una preciosa canción de Dani Martín, ¨Que bonita la vida¨, en sus estrofas nos habla de que la vida a veces se despista pero la vida siempre vuelve a dar. 
Napoleón estará permanentemente en nuestros corazones y su espiritú sigue viviendo en nosotros, espíritu que ahora volcamos en sus hermanos, Rohan y Flash.





lunes, 11 de enero de 2016

NUEVA INICIATIVA: MONUMENTO AL PERRO Y AL GATO

TENEMOS ALGO ENTRE PATAS!!

Ya somos más de 600!! Una comunidad compuesta por personas de todo el mundo - no es increíble? -  con el amor por los animales como sentimiento común.





Muchos ya sabéis como surgió el Proyecto Napoleón, nuestros primeros pasos, objetivos, logros y esperanzas. Ojalá Napoleón desde el cielo esté tan orgulloso como nosotros del éxito de la primera campaña de invierno de recogida de material para otros perritos con menos suerte que él. Estamos muy contentos por la acogida a nuestro blog y la confianza depositada en nosotros por todos los que nos habéis contado vuestras historias, juntos hemos reflexionado sobre el duelos y la ausencia, por la pérdida de nuestros peludos amigos.

Como ya hemos dicho en alguna ocasión Proyecto Napoleón no era sólo la campaña de invierno. Ésa fue sólo la semilla, luego creamos el blog y hoy os presentamos nuestro nuevo objetivo: 

Queremos conseguir para la ciudad de Madrid un MONUMENTO A LOS PERROS Y GATOS, un lugar que reconozca el papel que desempeñan estos nobles animales en la vida de miles de personas. Un lugar donde poder ir a guardar un minuto de silencio y recordar a todos aquellos fieles amigos de cuatro patas que ya no están. Un lugar de encuentro para los amantes de los animales y dueños responsables, donde se puedan impartir cursos y  convocar eventos en relación a los animales que conviven con nosotros.  

En suma, un lugar que sea símbolo de la unión, amistad y amor entre perros, gatos y personas. Creemos que nuestras mascotas aportan muchos valores a nuestras vidas. y que se merecen un reconocimiento como éste. 


Como nosotros vivimos en Madrid nos interesamos por investigar el Censo de Animales domésticos de la Ciudad de Madrid. En 2015 se registraron 270.281 perros y 42.791 gatos; todos ellos vecinos de esta ciudad que conviven en 313.072 hogares madrileños y por tanto usuarios de nuestros parques y jardines, los animales y sus dueños forman parte importante de esta ciudad. 

Como siempre os decimos esta es una comunidad de personas y por eso os queremos hacer los primeros partícipes de esta nueva iniciativa. NUESTRA IDEA ES: 

  • UN LUGAR: Proyecto Napoleón va a dirigir una carta a la Alcaldesa de Madrid, y a los distintos grupos que configuran el pleno del Ayuntamiento de la Capital para solicitar un emplazamiento en algún parque o jardín de Madrid y el apoyo institucional de nuestros ediles.
  • LA ESCULTURA: Caso de tener la acogida que esperamos necesitamos encontrar un escultor que quiera acometer el diseño de la escultura.
  • LA FINANCIACIÓN: iniciaremos una campaña por internet de crowfunding y patrocinio para financiar el monumento.
  • EL APOYO: necesitamos, como siempre, vuestro apoyo Napoleones, difundiendo, compartiendo y comentando esta iniciativa. Queremos saber si os gusta, si os parece bien, aportando ideas... Es imprescindible que la maquinaria de esta comunidad empiece a funcionar de nuevo. Particulares, asociaciones, protectoras necesitamos vuestro empuje.
  • LA FECHA: Nos gustaría poder inaugurarlo – de ser posible – el día 4 de octubre, día mundial de los animales.

Hemos decidió incorporar un lema a nuestra causa:

“Lo único imposible es aquello que no haces…”



Napoleones manos a la obra, hagámoslo posible.

domingo, 3 de enero de 2016

LA ENTREGA A ACUNR

ENTREGA INICIATIVA INVIERNO 
DE PROYECTO NAPOLEÓN PARA ACUNR

Hola!! Feliz Año a todos! 

Ayer por fin completamos nuestro primer sueño. Todo lo que imaginamos, lo superó la realidad. Cuando os hablábamos en uno de nuestros primeros posts del blog sobre el INICIO DEL PROYECTO, de cómo había nacido esta idea y os contábamos que nuestro objetivo era honrar a Napoleón RoCa, nuestro fiel y amado perro, e intentar devolver ese amor generoso que una vez recibimos de él, haciéndolo llegar a otros perros que aún esperan encontrar un hogar, nunca nos planteamos que llegaríamos a tener la gran acogida que esta iniciativa ha tenido. 

NOSOTROS sólo somos dos amantes de los animales que un día tuvieron un perro maravilloso, como podría ser cualquiera de vosotros. Lamentablemente sufrimos su dolorosa pérdida pero inculso tras su muerte Napoleón siguió inspirándonos y dándonos fuerzas y nos enseñó que nuestro amor por él era mucho más grande y fuerte y que trascendería a su desaparición. Que ese legado de amor por él se transformaría en solidaridad y amor hacia todos los peros y en especial a los que más ayuda necesitan.

Conseguimos - gracias a vuestra ayuda - llevar ese legado de corazón a corazón y de pata a pata. Las huellas que Napo dejó en nuestros corazones nos han llevado hacia otros perros,. 

Ayer entregamos la mitad (la otra mitad ya la hemos entregado a ANAA) de lo que vosotros donasteis a ACUNR, Animales Con Un Nuevo Rumbo. Si no les conocéis aún, os invitamos a visitar su web, a echar un vistazo a su Facebook y a conocer sus eventos y actividades. 


Por la mañana nos visitó Karina y recogió con su furgoneta todo el material, porque en un coche (ni en dos) cabía todo. Gracias a nuestro amigo y vecino José, cargamos todo en un pis pas. 

Las cajas listas
Con Karina y nuestro vecino José que nos echó una mano


Por la tarde hicimos fuimos a Arganda del Rey con Rohan y Flash. Visitamos Mercadillo Solidario de ACUNR e hicimos la entrega simbólica del material a Los Reyes Magos que nos recibieron la donación.. JaJa!

Junto a Flash y Rohan RoCa hicimos la entrega a los Reyes Magos de ACUNR en el Mercadillo Solidario en Arganda del Rey. 

























Flash y Rohan aprovecharon para hacer sus pedidos a los reyes! 


Desde aquí queremos hacer llegar nuestro agradecimiento a todas las chicas de ACUNR que de una forma u otra nos han apoyado: Eva, Pura, Alma, Karina, Melisa, Raquel, Tatiana y tantas otras voluntarias que ponen su tiempo y esfuerzo en ayudar a los perros y gatos sin hogar. 

La Iniciativa Invierno ha llegado a su fin, nuestra intención es repetirla todos los años así que ir guardando todo lo que podáis. Os avisaremos con tiempo para la próxima recogida. 

Y aunque esta primera idea de Proyecto Napoleón ha llegado a hacerse realidad, tenemos más ideas entre manos en las que ya estamos trabajando. Me estoy mordiendo la lengua pero espero poder contaros algo en breve!!!